CONOCIENDO NUESTRA HISTORIA

La historia de Guamúchil de inicios del siglo XX a la actualidad se puede clasificar en tres grandes estapas:

La primera es la formación del pueblo moderno, que se da con la llegada del ferrocarril en 1907 hasta los inicios del movimineto Pro Municipio libre en 1957;

Un segundo momento, aunque corto, son los cinco años del movimiento de municipalización, de 1957 a 1962;

Y la época actual, que va desde 1962, cunado se crea el Municipio de Salvador Alvarado, cuya cabecera ocupa la ciudad de Guamúchil, hasta la fecha.

sábado, 3 de septiembre de 2011

El dedazo que signó el primer capítulo en Salvador Alvarado

A casi cincuenta años de distancia
Con miras al Cincuentenario
Reunidos en el “Auditorio de la Democracia” de la Casa del Corazón, una de las casas con más historia en la ciudad de Guamúchil, donde vivió don José de la Vega, y posteriormente El Dr. Alfredo Díaz Angulo y su esposa doña Josefina de la Vega, nos congregamos por invitación del ahora dueño de tal recinto, el Dr. Víctor Díaz de la Vega para discutir algunos temas de interés acerca de los próximos festejos del cincuentenario de la vida municipal de Salvador Alvarado.
Inspirados por el ambiente histórico del espacio en el que nos encontrábamos, entre vetustas puertas de madera recargadas sobre la pared y sobre ellas fotografías a blanco y negro y sepia, ilustrando temas como la lucha por la emancipación municipal de Guamúchil, empezó la férvida plática que aclaraba, o a mi ver, complejizaba lo acontecido después de haberse obtenido la libertad municipal: quién iba a ocupar el papel histórico de
“primer presidente del naciente municipio”.  
Empieza contando Herberto Sinagawa, que “el Lic. Roberto Macías Fernández tenía todos los merecimientos para ser el primer presidente de Salvador Alvarado, sin embargo, él mismo aclaró que ‘él no podía ser, por estar dedicado a su notaría’. Pese a lo anterior, dijo ‘voy a sugerir a uno que lo haría muy bien, es Humberto López Rochín.’ Fue así, como este último alimentó la gran ilusión de ser el primer presidente municipal, aunque Sánchez Celis se encargó de propinarle un espinazo en la rodilla al nombrar a Vega Chávez. Pasaron los años y Humberto se encontró con don Leopoldo, y le pregunto ‘¿Por qué prefirió a Vegita (Alberto Vega Chávez) en lugar de a mí? A lo que Sánchez Celis respondió: ‘Ay Humberto, discúlpame, ese pecado es un pecado más que llevo en mi conciencia’”. O sea que el exgobernador de Sinaloa se mostraba arrepentido de haber cometido la ligereza de nombrar al primer presidente del naciente municipio, el cual, como dice Sinagawa “era un burócrata gris, obscuro, sin capacidad y sin apego.” Lo que sin duda humillaba a quienes habían luchado por la independencia de Guamúchil.
Ya me creía presidente
Expectante, López Rochín toma la palabra y con la pasión que le caracteriza al abordar este tipo de temas, dice “ni uno sólo de los que estuvieron en el movimiento fue nombrado para ningún cargo en el nuevo municipio, ni siquiera de ‘cuico'”.
Tomando el hilo de la plática con el anterior preámbulo, continuó diciendo que “después de haberse logrado el cometido de la municipalización, el Licenciado Macías Fernández recibió el telegrama donde invitaban al comité a Culiacán para nombrar al nuevo presidente de Salvador Alvarado. Nos alistamos todos para salir el día siguiente a las ocho de la mañana. Entonces me jala Macías y me dice ‘es probable que el gobernador electo me vaya a preguntar: quién quieres que sea presidente municipal, entonces yo voy a decir que tú’, y me dijo ‘¿estás de acuerdo?’. Ya me creía presidente municipal; es más, no me faltaba más que el puro nombramiento.”
Ese día a la hora acordada salieron a Culiacán, cuenta López Rochín que “a Vegita lo echaron en la parte de atrás de una de las camionetas, él siempre con su maletita, pues no era sino un secretario de todos, muy buen muchacho, pero con sus limitaciones. Pues íbamos hechos la bola. Vegita ya sabía que iba a ser presidente municipal, nos lo aclaró José María Figueroa, quien era secretario particular de Sánchez Celis. En una de las sesiones, yo estaba platicando como había sido el primer presidente municipal, y me dice Figueroa ‘yo era secretario de Sánchez Celis y una semana antes de que les hablara a ustedes -pues yo hice el telegrama para que fueran a Culiacán aquel día-, le habló a Vega Chávez,  diciéndole: ‘no más no digas nada para que no se alborote la bitachera, pero yo te voy a nombrar a ti presidente municipal’. Ese día me enteré de lo que realmente había sucedido”.
Será Alberto Vega Chávez… ¡Viva Vegita!
Al llegar a la reunión, continua contando López Rochin, “todos muy atentos y con incertidumbre, escuchamos hablar a Sánchez Celis, que era muy buen político, ‘les agradezco señores que hayan venido y estoy confiado en que el presidente municipal que nombré ustedes lo van a apoyar porque son las fuerzas vivas…’  todo un discurso, dándonos  coba. Y luego dice ‘yo en esa región de Guamúchil tengo un buen amigo que es el que quiero que sea presidente municipal.’ Entonces internamente dije ‘ya se chin… este asunto, para no decir más feo. Y terminó diciendo ‘el señor al que me refiero es Alberto Vega Chávez’. Dice López Rochín que al oír eso casi salía corriendo, en ese momento todos los ahí reunidos decían Vegita, Vegita… vitoreándolo. Lo pasaron adelante, pues ya era el nuevo presidente municipal efectivo.”
No hubo protesta por los que ahí se encontraban, nadie protestó en el momento. Era una imposición absoluta por parte del Gobernador, un acto de autoritarismo, una especie de desconocimiento a la lucha por la emancipación. Después de una lucha tan intensa, tan vibrante y que nombraran a alguien ajeno a las peripecias del movimiento, era inaceptable, pero nadie protestó. Por su parte Veguita… o más bien, Alberto Vega Chávez, regresó a Guamúchil en cabina, más no en el vehículo de Humberto López Rochín.
Por Jesús Rafael Chávez Rodríguez
Tomado del Sol de Sinaloa (25/05/2011)

EL ESCUDO DE GUAMÚCHIL

“Creció como el árbol, sin cuidado alguno”
El primer escudo de Guamúchil
Carlos Ezqueda supo interpretar lo que fue “el Guamúchil de su tiempo”, se le conoce por haber escrito obras de sumo valor para la región como Lexicón de Sinaloa y Crónica de Guamúchil, sin embargo mostró también inclinación hacia la pintura y la fotografía, y  aludo a estas últimas actividades para referirme a uno de los legados históricos más representativos del pueblo: el escudo de Guamúchil.     
Los pueblos asimilan su historia, y al tomar conciencia de ella proyectan sus inquietudes por diversos medios que no siempre suelen ser violentos, a veces se manifiestan en el discurso,  sea oral o escrito, y porque no, en ocasiones con el discurso simbólico.
Con formas sencillas, pero con una simbología muy precisa, Ezqueda elabora el primer escudo de Guamúchil. El motivo fue particular: eran las fiestas del cincuentenario de la Estación, transcurriendo el año de 1958. Se cuantificaron los cincuenta años de la joven ciudad, basado en la certera afirmación de que la fecha de la fundación moderna de Guamúchil había sido el primero de agosto de 1908, según esto, el día que se inauguró la estación con su pequeña construcción de madera.  Después de este hecho -marca indeleble de para población-, la historia local iba a tomar un curso que apuntaba hacia el progreso.  
En 1958, la sociedad daba visos de haber madurado en muchos aspectos, y sus habitantes mostraban ya indicios de cohesión  e identidad, inclusive en sus esferas intelectuales se cocinaban ideas que trascendían el mero plano de subsistencia y la cotidianidad, pues existían inclinaciones de los pobladores de la localidad que estribaban en segregarse del municipio de Mocorito.
Dicho desarrollo se había hecho patente en el lugar, debido al devenir inexorable del tiempo de progreso que vivía el país, que a su vez recaía sobre el pueblo, siendo su aspiración más diáfana,  poseer una administración propia como municipio libre. Entre otros, Carlos Ezqueda fue uno de los principales impulsores del movimiento, aunque jamás lo dijera abiertamente ni figurara entre los miembros del patronato pro municipio libre. Lo confirma su libro Crónica de Guamúchil, que es una apología del pueblo que lo adoptó fraternalmente; y lo ratifica la creación del escudo, elaborado desde su propia iniciativa y desde su perspectiva.
Este primer escudo muestra los símbolos más emblemáticos de la población como: el árbol de guamúchil, del cual deriva el nombre del poblado; la vía y la estación del ferrocarril, a lo que se debe su surgimiento formal; el cerro del Mochomo, punto geográfico conspicuo de su localización; y el sol naciente con el año de 1908 en su centro, evidenciando su nacimiento moderno que tuvo inicio el día de la inauguración de la estación. Sin embargo también contiene una frase que se encuentra en los bordes del escudo, que dice: “creció como el árbol, sin cuidado alguno” haciendo alusión al desamparo con el cual creció la población, que no es otra cosa que una apologética del autor ante las autoridades de Mocorito, reflejando cierto animadversión por haberles evitado toda ayuda pública en beneficio de la sociedad en desarrollo. La analogía de árbol complementa la defensa y exaltación del pueblo, que a pesar del abandono es capaz de buscar sus propios medios para subsistir y crecer en la adversidad y en lo inhóspito de su condición. A su vez, es una reafirmación de que el árbol de guamúchil ha madurado y es ya adulto, al igual que el pueblo, y puede vivir independiente de quienes –según se puede interpretar- ni lo sembraron ni lo cuidaron. Bajo tales circunstancias y con las vicisitudes que implicó enfrentar a los gobiernos municipal y estatal, Guamúchil logró erigirse como el municipio número 17 del estado de Sinaloa en el año de 1962, denominado Salvador Alvarado.  
Ezqueda, pese a no haber nacido en Guamúchil, asumió con toda responsabilidad y pasión el ímpetu de un pueblo que aspiraba conquistar los ideales de la democracia (igualdad  y libertad) en su espacio local, sin prever tal vez, la magnitud del legado histórico que confería de la actual ciudad. 
Para finalizar hago una aclaración al lector: el presente escudo -como pudo verse anteriormente- nació en un momento preciso de la historia de la localidad, sin haberse considerado oficial. El escudo oficial actual del municipio de Salvador Alvarado, cuya cabecera se encuentra en Guamúchil, es otro y tuvo su origen en 1978.
Por Jesús Rafael Chávez Rodríguez

CINCUENTA ANIVERSARIO DEL MUNICIPIO DE SALVADOR ALVARADO


El Comité Cultural Ciudadano en los Festejos del Cincuenta Aniversario de Salvador Alvarado se encuentra en los preparativos para dichos festejos, que sin duda engalanarán estas fiestas el próximo 27 de febrero de 2012, fecha en la que conmemoramos que nuestro pueblo de Guamúchil se convirtió en municipio libre por medio del decreto número 280 con fecha de 27 de febrero de 1962.